CHAMARTÍN , EL MADRID FOSFORESCENTE



Eduardo Mangada, a través del  artículo del pasado día 18 de agosto, vuelve a poner de manifiesto la incongruencia de un “luminoso” proyecto urbanístico, que más que fosforescente como dice el autor, se está desarrollando en un proceso opaco y sombrío.


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Como muy bien define Mangada:

si la maqueta representa lo que tras ella hay como proyecto urbano, merece una renovada condena”

Pone como causante del problema, además de a las instituciones acompañantes en la operación, al Concejal del Área de Desarrollo Urbano Sostenible, del Ayuntamiento de Madrid, con una descripción muy contundente:

“responsable directo de la formulación de este proyecto, que asume y da respuesta generosa a los intereses del grupo financiero que sustenta esta operación, al menos en su parte más jugosa e inmediata.”

Además realiza una descripción de la maqueta irónica pero certera en nuestra forma de verlo, que concreta con la siguiente frase:

“La maqueta, ampliamente difundida por la prensa, la televisión y los folletos publicitarios de DCN, sirvió como referencia visible de los discursos fatuos y victoriosos de los protagonistas del acto…”

Sin querer abundar en que el proyecto lleva en la “cabeza y en los papeles” de muchas Administraciones desde hace cerca de 25 años, lo que debería suponer un grado de reflexión y de madurez en la propuesta, no parece que los que han estado al frente de las decisiones sobre el mismo, hayan puesto mucho empeño en realizar un trabajo solvente y, especialmente, que resuelva problemas a la ciudad, más bien parece que el único interés es “que salgan los números” o sea el financiero, como ya hemos argumentado en otras ocasiones.

Pero como afirma el propio Eduardo Mangada, al hilo de describir la “fosforescencia” de la maqueta:

“bajo la multitud de pirulís rosas, azules, morados y verdes, no hay nada que responda a una mínima cultura urbanística, nada que surja de un trabajo disciplinar solvente.”

Sorprende, seguramente más por lo que representa el actual Gobierno Municipal, que se esté intentando materializar una operación que tiene precedentes, como muy acertadamente nos recuerda Mangada, en Paris (La Défense) o en Londres (Los Docklands), que no han sido precisamente un “espejo” en el que mirarse este proyecto.

Todo eso nos lleva a acompañar al autor del artículo en su sentencia final

“En todo caso seguiremos hablando…”


No obstante, queda, en nuestra opinión, mucho recorrido hasta su desarrollo final, que no auguramos ni rápido ni fácil, pues lo que hace 25 años se presentó como algo inmediato, y a estas alturas todavía permanece en las maquetas y en el papel, no parece prudente afirmar que su materialización vaya a ser tan activa como la “ultima” presentación realizada en el pasado mes de julio. (JMR)

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