CATALOGACIÓN DE LOS EDIFICIOS HISTÓRICOS Y JARDINES DE MADRID

Por José María de la Riva Ámez.

Durante muchos años, en España, la actividad inmobiliaria ha sido el soporte básico de la actividad económica, cuestión que ha derivado en que el lenguaje habitual se hable de “negocio inmobiliario” en lugar de considerarlo como un servicio a la ciudad y más específicamente a los ciudadanos. Esta premisa económica, ha favorecido la construcción de obra nueva, olvidando, en gran parte, la conservación del patrimonio construido. La rehabilitación así como, algo que cada vez toma más cuerpo, la renovación de la ciudad existente, deben empezar a considerarse una necesidad básica en el desarrollo de las ciudades actuales.

Se ha escrito con bastante insistencia, desde algunos ámbitos académicos, sobre la necesidad de proteger nuestro patrimonio, que habitualmente identificamos con el patrimonio estrictamente cultural y/o artístico, pero si de verdad queremos ir más allá e identificar correctamente nuestro patrimonio, deberemos catalogarlo, porque no todo lo edificado, necesariamente, debe ser catalogado. 

Es fundamental poner en práctica, desde las instituciones, políticas alejadas de las que llevaron a cometer los errores del pasado.


Por lo reflexionado, nos alegramos que el Ayuntamiento de Madrid, a partir de la iniciativa de la Revisión del Plan General, haya considerado como una de las tareas más importantes, la elaboración de la Catalogación de Elementos Protegidos dentro del Centro Histórico así como Jardines de Interés, Arquitectura Contemporánea e Industrial, Establecimientos Comerciales y Edificación Dispersa.

Además, nuestra satisfacción es doble, porque esa importante tarea ha recaído, mediante concurso público, en el estudio de arquitectura Bardají y Asociados, que significa una garantía en la materialización de dicho trabajo, como lo ponen de manifiesto sus múltiples proyectos en el marco de una mejor y mayor sostenibilidad del territorio.

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