RESEÑA DE LA SESIÓN DEL 26 DE MAYO DE 2011

Con la participación de D. Virgilio Zapatero Gómez, Vicepresidente de Caja Madrid y D. Ángel Rodríguez García-Brazales, Vicerrector de Estudios de Postgrado de la Universidad Autónoma de Madrid, se procedió a realizar el acto de clausura del curso “Hacia un uso más racional y sostenible del territorio”.



El Vicepresidente cede la palabra a José María de la Riva, el cual explica que como hilo conductor del Curso se ha intentado en todo momento dar lugar a un debate sobre lo que hacemos con el territorio; continuado con la tarea iniciada en abril del 2010 con la mesa redonda “Educar en Defensa del Territorio”.

Desde el Departamento de Geografía de la UAM, hemos tratado de compartir las reflexiones y el debate que se hace en la academia, con una serie de prestigiosos profesionales y expertos, con la colaboración de “La Casa Encendida” y apostando por la comunicación y las nuevas tecnologías (territoriosostenible2011) y contando con la colaboración difusora de GeoNopia (Asociación de Estudiantes de Geografía de la UAM).


La apuesta por reflexionar sobre el territorio, parte de la Geografía y sus posibilidades para realizar una lectura correcta del territorio, integradora de las diferentes disciplinas que tienen interés en su estudio, ya que sólo a partir de su complementariedad podremos aproximarnos a las soluciones y propuestas necesarias para hacer frente a los problemas que nos aquejan.

A continuación el Vicepresidente de Caja Madrid, cede la palabra a Julio Vinuesa que recuerda que el título del curso: “Hacia un uso más racional y sostenible del territorio”, tiene una intención crítica, pero a su vez propositiva, por ello hemos contado con diferentes personalidades que provienen y destacan por sus trabajos en diversos campos de estudio y de intervención en el proceso de desarrollo urbano.

A lo largo del curso se ha visto como el modelo del desarrollo urbano, la normativa urbanística existente y las actitudes de los promotores y poderes políticos, nos ha llevado a una situación de transformación de miles de hectáreas de territorio convertidas sin justificación, además de la construcción de muchas viviendas sin una necesidad razonable.

A su vez la dimensión económica del proceso urbanizador es excesivamente determinante, es un claro ejemplo de irracionalidad, ya que se han llegado a construir una media de 700.000 viviendas al año, cuando es sabido que no son necesarias más de 250.000 viviendas anuales.

Otro aspectos que han llamado la atención a lo largo de las sesiones, a sido la necesidad de racionalizar y dimensionar el sector inmobiliario y la urgente transformación del sistema de financiación de las haciendas locales. Hay que reducir la dependencia del ladrillo, desmitificar la idea que da sustento a muchas de las actitudes actuales de que “el auge de la construcción es desarrollo económico y por tanto bueno “per se”, sin analizar previamente sus consecuencias.

Se han denunciado problemas en la normativa urbanística, así como en la distribución territorial de las competencias, la cual presenta déficit de coordinación y cooperación interterritorial.

En la sesión de hoy el tema a debatir es: “¿Una sociedad impasible ante la abusiva transformación del territorio?”. Se trata de analizar las actitudes de la población; cómo se percibe el modelo de desarrollo urbano y territorial, en un contexto ligado a un abusivo uso y ocupación del territorio y ligado muchas veces a casos de corrupción urbanística.

Finalmente y antes dar paso a las síntesis de las intervenciones, es importante recalcar algunas ideas expresadas. D. Ángel Rodríguez, en nombre de la UAM, se refirió principalmente a la importancia del tema y la urgencia de razonar y saber que vamos a hacer en los próximos años con los daños provocados por las burbujas inmobiliarias, que en la mayoría de los casos causaron problemas de carácter irreversible, y que en definitiva presentan un problema complejo de difícil solución. Se tiene que pensar como abandonar el modelo de crecimiento económico, abusivo no sólo del territorio, sino también de los recursos y de las personas.

D. Virgilio Zapatero Gómez, en nombre de Caja Madrid, agradeció el desarrollo del curso, ligado a las acciones con visión social que realiza la Fundación. Además realizó un llamamiento a la aplicación del principio precautorio, que faltó en muchas de las actitudes de irracionalidad que ha tenido que soportar el territorio, y a que se escuchen las llamadas de atención realizadas desde la propia universidad en denuncia de actitudes insostenibles.

Tras las intervenciones de los ponentes, cuyos resúmenes aparecen a continuación, cabe destacar las siguientes conclusiones, que vienen a agregarse a las ya formuladas tras las cuatro sesiones anteriores:

I. Existe una parte de la sociedad que no es impasible, por sus luchas a favor del territorio, sobre conservación de la naturaleza, de recuperación de valores de igualdad y cohesión social, de economías justas, etc., sin embargo, muchas veces sus acciones se aprecian como ínfimas ante el poderío económico que asumen algunos sectores con ganancias de tipo cortoplacistas, muy jugosas, pero irracionales y fuera de cualquier futuro común.

II. Se deben revisar los aspectos pertinentes al urbanismo y a la ordenación del territorio en materia judicial, por un lado el tema condenatorio en los tribunales, cuántas sentencias condenatorias y absolutorias son dictadas y por otro la percepción que se tiene sobre las condenas a nivel social, ya que pareciera existir mucha reincidencia en situaciones ligadas a casos de corrupción urbanística y en la poca atención que le pone el ciudadano, lo que hace que se adquieran actitudes complacientes.

III. Es necesario dimensionar el papel que tienen los medios de comunicación, para que asuman su parte dentro del sistema. Lograr comunicar y educar a la población en temas relacionados con el urbanismo y el territorio, pero también en una actitud de denuncia ante los abusos y actitudes irracionales que se presentan.

IV. La educación en la línea de un uso más racional y sostenible del territorio merece ser reformada desde etapas tempranas, pero a su vez, seguir en lucha para captar un mayor número de adeptos a un cambio de modelo, de sistema, un pueblo educado en la materia parece ser una de las vías para lograr el cambio.

V. La ética, ligado a lo moral debe ser reafirmada por los ciudadanos con el fin de que abarque los distintos ámbitos de la vida personal y social, que nos haga preguntarnos ¿cómo nos comportamos como ciudadanos dentro de la sociedad? ¿son nuestras actitudes las más idóneas para la convivencia social? ¿estoy ayudando a tener una mayor sostenibilidad global con mis acciones?

Reseña de la sesión

“¿Una sociedad impasible ante la abusiva transformación del territorio?”

Ponentes:



Moderador:


Presentación del Moderador

“¿Una sociedad impasible ante la abusiva transformación del territorio?” Para la sesión de hoy, el tema propuesto es la sociedad, más concretamente, ¿Qué actitud tiene la sociedad? Hemos constatado a lo largo del curso la irracionalidad y la insostenibilidad de nuestro modelo de desarrollo urbano, del papel jugado por los diversos agentes y poderes, en un escenario económico en el que es difícil vislumbrar otro criterio que no sea el del enriquecimiento fácil y rápido a través del ladrillo.

Tenemos un escenario social con pocas ideas y muchos intereses. Esperamos que los ponentes de hoy nos ayuden a entender la situación y a formular propuestas para mejorar. 



Intervención de José Segovia (texto facilitado por el ponente)

“¿Una sociedad impasible ante la abusiva transformación del territorio?”

Agradezco a mis amigos Julio Vinuesa y Chema de la Riva, organizadores de este curso, su invitación a la vez que observo que, benévolamente, han situado un signo de interrogación al comienzo y al final de la frase del título de esta sesión, para no tener que poner un triple signo de admiración, que más que de admiración sería de pasmo e incredulidad:

¡¡¡Una sociedad impasible ante la abusiva transformación del territorio!!!

Sin embargo, cuadraría aún mejor un título más corto: ¡Una sociedad impasible!

Como dice la introducción al objetivo de este curso, todos parecemos de acuerdo en que la sociedad española no percibe que el proceso de urbanización esté caracterizado por una abusiva ocupación del territorio, por un excesivo deterioro paisajístico y medioambiental e, incluso, por frecuentes casos de corrupción urbanística.

Efectivamente, este proceso de degradación tiene lugar ante la indiferencia de la sociedad en su conjunto, cuando no con la decidida colaboración de muchos ayuntamientos y buena parte de la población en general. Es más, la corrupción urbanística no parece suponer una disminución del voto a los partidos o dirigentes culpables.

Pero cabe decir que el caso urbanístico es solo uno de los aspectos de la vida social que refleja la atonía frente a todo. Y esta situación me produce una notable irritación, para ser moderado en el uso del lenguaje, lo cual no me disgusta, porque la depresión lleva a la melancolía, pero la irritación y la indignación llevan a la reflexión y a la acción.

Recuerdo que el día del atentado contra las Torres Gemelas estaba anonadado y deprimido, brujuleando por Internet cuando insólitamente encontré en la página de cultura de México D.F. un artículo de mi maestro Noam Chomsky quien se preguntaba el “porqué” de tal atentado brutal y se contestaba que la explicación (no justificación) más coherente del mismo la había encontrado en un sitio tan poco proclive hacia el pensamiento progresista como The Wall Street Journal, donde se enunciaban las razones del odio genérico de muchos países en general y del islamismo en particular hacia la política exterior de EEUU. Como todo lo de Chomsky, el artículo me pareció de una sensatez pasmosa y convirtió mi depresión en cabreo, algo mucho más sano y manejable.

Este es el estado de ánimo que me embarga desde hace tiempo, propiciado por una situación social que Perry Anderson describía ya hace 20 años, cuando contestaba las barbaridades del fin de la historia que profetizaba Fukuyama, de esta manera: 
  • “Una sociedad basada únicamente en la posibilidad de votar y de comprar aparatos de vídeo, que carece de Sittlichkeit [moralidad], ¿puede resultar estable a la larga?… ¿Qué sustancia moral ofrece el orden político contemporáneo en Occidente? La reacción liberal más frecuente hoy en día consiste en rechazar la pregunta por estar fuera de lugar”(Los fines de la Historia, pág. 103)

Los autores que más respeto me merecen en la actualidad (Orwell, Coetzee, Habermas, Chomsky, etc.), coinciden en lo mismo: no hay nada que interese más a los gobiernos que una sociedad despolitizada, descabezada, descerebrada, “des-lenguada” (en el sentido etimológico del término, es decir, sin lenguaje, alálica).

Pero un pueblo así no es un auténtico pueblo. Recordemos que en la oración fúnebre de Sócrates, Pericles –refiriéndose al propio Sócrates - dice que “el ciudadano que no participa en la cosa pública es un idiotes (inepto)” y Aristóteles recordaba que solo es un auténtico ciudadano, un “cosmopolites”, el que participa de la vida de la ciudad.

Hacia 1991, en una de las primeras participaciones de España en la “Encuesta europea de valores” [Orizo, F. Andrés, Los nuevos valores de los españoles (España en la encuesta europea de valores), SM, Madrid, 1991], se decía que los españoles éramos más trabajadores, más prosaicos, más individualistas, más aburridos…, es decir, más europeos. También se decía que en España las adhesiones eran cada vez más débiles y que solo eran violentos los rechazos. Cabría afirmar, según mi percepción, discutible, desde luego, que hoy incluso los rechazos son débiles o no existen.

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¿Cómo ha derivado nuestro país - y toda la cultura occidental en general - hacia una posición así?

La cosa viene de fines del siglo XVIII, de la época de la revolución industrial, cuando comienza una feroz asimetría entre el desarrollo social y el desarrollo técnico. El texto de F. Braudel sobre Voltaire es significativo:
  • “Podríamos ir por supuesto a Ferney, a casa de Voltaire – nada cuesta una ficción – y mantener sin grandes sorpresas una conversación con él. En el plano de las ideas, los hombres del siglo XVIII son nuestros contemporáneos; su mente, sus pasiones, permanecen suficientemente cercanas a nosotros como para que no nos sintamos demasiado desorientados. Pero si el maestro de Fernay nos retuviera unos días en su casa, todos los detalles de la vida cotidiana, incluso su forma de cuidarse, nos sorprenderían grandemente. Surgirían inmensas distancias entre él y nosotros: la iluminación nocturna, la calefacción, los transportes, las comidas, las enfermedades, los medicamentos... Es necesario, por tanto, desprenderse de una vez por todas de nuestras realidades ambientales para hacer, de forma, adecuada, ese viaje a contracorriente de los siglos, para encontrar las reglas que han encerrado al mundo, durante demasiado tiempo, en una estabilidad bastante inexplicable, si se piensa en la fantástica mutación que iba a producirse” (Fernand Braudel, Civilización material, economía y capitalismo. Siglos XV-XVIII, Alianza, Madrid, 1984, T. I, pág. 6).

En ese momento, estancadas en demasía las ideas y los valores, nace el “imperativo tecnológico” de la mano de la ideología de progreso: “lo que puede hacerse, debe hacerse”. Lo anuncia ya el lema de la Exposición Universal de Chicago de 1933: “La ciencia descubre, la industria aplica, el hombre se conforma”.

Frente a ese imperativo tecnológico, lo que yo llamo el imperativo ético afirma que lo que debe hacerse, puede hacerse. Por ejemplo, eliminar el hambre en el mundo, “debe” hacerse, pero no se hace, y solo cuesta, parece ser, 22.000 millones de euros. ¿Cuántos millones han dedicado los gobiernos a salvar a los bancos?

Hemos asumido el imperativo tecnológico como una vigencia social (no quiero llamarle “valor”) incuestionable y lo practicamos a costa del planeta.

Lo señala Claus Offe en una comunicación al Congreso nacional de sociología de Frankfurt en 1968 (citado por Habermas, J., Ciencia y técnica como ideología, Tecnos, Madrid, 1986, pág.93).
  • «La disparidad en el desarrollo de los distintos ámbitos de la vida se hace visible sobre todo cuando se compara el nivel institucionalizado de hecho con el nivel posible de desarrollo técnico y social: la desproporción entre los modernísimos aparatos de producción y de defensa y el estancamiento en la organización de los sistemas de intercambio, sanidad y educación es un conocido ejemplo tanto de la disparidad en los distintos ámbitos de la vida como de la contradicción entre la planificación y regulación racionales de la política fiscal y financiera y la evolución salvaje de ciudades y regiones. A estas contradicciones no se las puede interpretar ya adecuadamente como antagonismos entre clases, pero sí como resultados del proceso de revaluación privada del capital, dominante lo mismo antes que ahora y de una relación de clases específicamente capitalista».

Repito: lo anterior está escrito ¡en 1968!

Hay multitud de ejemplos perturbadores de andar por casa, es decir, de los que tenemos a la mano en España en cualquier momento. Pondré tres ejemplos, dos de ellos de mi experiencia personal:

Hace poco los telediarios nos sorprendieron con un reportaje en el pueblo español (creo que murciano) donde se va a construir una urbanización en un lugar protegido: cuenta con el apoyo de casi todo el pueblo y de los partidos, porque si no se construye, se pierden muchos miles de puestos de trabajo. Lo propio defendían estólidamente muchos habitantes de la zona de influencia de la catástrofe del Prestige: mientras haya subvenciones no me importan los naufragios, venía a decir mucha gente.

- La central nuclear de Zorita y la pretensión de construir un IES en el pueblo.
- El radón y Torrelodones.

Quizá el mayor problema es que, como han mostrado los sonoros fracasos de Kioto, Seattle, el fallido programa de la FAO contra el hambre, etc., no existe un control social del sistema de ciencia y tecnología y los preceptivos informes de impacto medioambiental se toman a título de inventario. Es más, el sistema de c-t, según Habermas, se ha convertido en la ideología dominante del capitalismo en la época y, según creo y veo, es el instrumento más eficaz con que cuenta esa cosa que se llama “mercado” para lograr sus resultados.

Cuando en 1942, a propósito del Proyecto Manhattan, algunos compañeros acusaban a Oppenheimer de colaboracionismo de la ciencia con la guerra, Oppenheimer mantenía estólidamente que nunca los laboratorios habían estado tan bien dotados (luego se arrepentiría y pediría perdón). Para confirmar estos datos basta recordar que la única modificación que añade Fukuyama a su inasumible tesis del fin de la historia, 10 años después de su publicación, es que la historia no ha terminado porque quedan revoluciones tecnológicas por hacer.

Este dominio de lo tecnológico con absoluta ausencia de los valores tradicionales a los que alude Braudel lo pone de manifiesto Susan George, la vicepresidenta del movimiento ATTAC cuando afirma que es iluso el gobierno que cree que dirige la política económica de su país contra los designios de la OMC, la única organización que, en boca de los propios especuladores financieros que dirigen de hecho la política mundial, funciona correctamente, por encima del BM y del FMI, esas instituciones que en una época que suele denunciarse como de ausencia de ideologías segregan la ideología dominante hasta extremos insospechados.

Mi duda más grande en este momento es que leo con veneración, ansia y respeto a los autores de los que creo puede venir algún atisbo de solución o plan de futuro: Vicenç Navarro, Ramonet, Chomsky, Susan George y otros sobre “Sus crisis y nuestras soluciones” y no veo perspectivas.

Abundan los análisis más o menos certeros (El choque de civilizaciones, El miedo a los bárbaros, El desajuste del mundo, El Informe Lugano, Escritos libertarios, Misa negra…) pero a la hora de proponer soluciones navegan sin rumbo por el campo del voluntarismo.

Creo que muchos tenemos clara la escala de valores que deseamos promover, pero puestos a imaginar una política frente a la crisis no me gustaría verme en el pellejo de un jefe de gobierno progresista que pretendiera poner en marcha una política distinta del corsé de hierro que imponen esas organizaciones que se presentan como “No-ideológicas” pero segregan como un magma espeso e inmundo la ideología dominante en estos momentos.

Puestos a proponer medidas, me surgen varias:

No creo en el Estado; mi tendencia vital es anarquista por convicción y socialista por transacción, pero la paradoja es que los que no creemos en el Estado debemos luchar para defenderlo de los ataques de los liberales que solo pretenden dejar el mercado, irracional y darwiniano, para que rija la vida pública. De manera que en este momento creo que solo el Estado puede responsabilizarse de la única medida digna que puede asumir un gobierno: garantizar la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos. John Gray afirma que en este momento solo hay en el mundo unas tres docenas de Estados que estén en esta condición. Por ejemplo, si consideramos la distinta respuesta de los Estados frente a catástrofes como el Katryna y el terremoto de Lorca, salvadas las diferencias de entidad, entenderemos la frivolidad liberal de desmontar el Estado y la urgente necesidad de la existencia de aparatos estatales eficaces.

Consecuencia de lo anterior es que hay que huir de la reducción de impuestos porque ellos son la garantía de la posibilidad de redistribución de la riqueza y, por tanto, de la cohesión social.

Hay que combatir con todas las medidas pertinentes al alcance la corrupción fiscal, la economía sumergida que supone, parece ser, un 20% del PIB, etc. Todo el dinero empleado en ello genera una rentabilidad satisfactoria.

Consideremos ahora el caso concreto de una de las necesidades más vitales de la persona: la educación. Lo primero que se me ocurre es la necesidad de una especie de nuevos Pactos de la Moncloa (como los de 1978) con dos objetivos prioritarios: la inversión en educación y en I+D+I.

Hasta hace cuatro años, cuando me jubilé, tenía los datos concretos sobre el coste del puesto escolar en diversas instituciones; en la educación secundaria, ahora, debe estar en torno a los 6.000 o 7.000 euros. Un interno en un centro penitenciario cuesta 16.580 euros al año. Un adolescente o joven de 17, 18 o 20 años, sometido a medidas judiciales o en programas de rehabilitación de drogodependencia cuesta 53.628 euros al año (sí, 53.628 euros/año, casi 9 puestos escolares de secundaria). Todos los responsables políticos del país conocen estas cifras pero nadie se atreve a sacar la consecuencia directa: lo que hoy invirtamos en prevención (educación) nos lo ahorraremos mañana en curación (programas de reinserción, etc.), sobre todo si damos a la educación infantil la prioridad que debe tener: La primera medida debería ser la de establecer la educación infantil de 0 a 3 años obligatoria y gratuita, porque el inicio de la discriminación lo marca el retraso en el acceso a la socialización y a los códigos lingüísticos y la segregación en este tramo de la educación alcanza niveles patológicos en Madrid.

La cuestión es que una medida educativa tarda en surtir efecto mucho más de lo que dura un periodo electoral de 4 años y la democracia parlamentaria viene urgida por esos plazos. Por eso creo necesario un pacto como el de 1978, pero no lo espero.

Además, debe considerarse que, la educación no es un gasto, como tiende a creer la derecha política en general; por el contrario, la educación es una inversión. El objetivo es la integración social y no políticas educativas segregadoras a ultranza como las que practica la Comunidad de Madrid, incluyendo en esa política segregadora la paulatina y continua supresión de todas las medidas educativas de atención a la diversidad y la reciente decisión de hacer un Bachillerato de excelencia, y estoy dispuesto a justificar en el posible debate el carácter elitista y antisocial de esas medidas.

Para terminar quiero referir una anécdota de 1965: expulsado Aranguren de la universidad, Junto con cinco profesores más, al día siguiente solo un catedrático de Barcelona, Valverde, catedrático de Estética, comenzó su clase diciendo: "nulla aesthetica sine ethica" y dimitió. Fue el único.

No es cierto que la ética es individual y la política social. En contra de lo que se ha defendido muy generalmente hasta ahora, la ética solo es individual en relación con que la mayor parte de las actitudes éticas no se rigen por el código penal, pero la ética solo comienza, como dice Umberto Eco, siguiendo a Kant, cuando entran en escena los demás. Como Marx y Freud, defiendo que la persona se determina socialmente. Si la persona solo es completa en el ámbito de la comunidad que habita, a la ética le sucede lo propio. La ética solo lo es cuando es social y eso está muy cerca de la política. La exclusión se produce cuando “los demás” se convierten en “los otros”.

Pues bien, si algo caracteriza nuestra época es una brutal ausencia de ética y estética en la convivencia social, ausencia solo salvada cuando se produce un cataclismo. La actitud social frente a la naturaleza posee esa brutal ausencia de ética y estética, avalada en muchos casos por la política.

Como dice John M. Coetzee en Diario de un mal año,  
  • “Cuando vives en tiempos vergonzosos, la vergüenza cae sobre ti, la vergüenza cae sobre todo el mundo y no tienes más remedio que soportarla, es la suerte que te ha tocado y tu castigo”.

José Segovia Pérez

Acceso al video completo. 

Síntesis de la intervención de Mario Rodríguez Vargas.

Hay una parte de la sociedad que no se podría denominar impasible, ante la abusiva transformación del territorio, y que lucha bajo los preceptos de justicia social y contra unos pocos codiciosos.

Desde el movimiento ecologista, se han denunciado dos situaciones del capitalismo que podrían catalogarse como triunfos:

- Lograr que los obreros invirtieran en bolsa.
- Lograr que los ciudadanos anónimos se convirtieran en pequeños inversores inmobiliarios, invirtiendo sus pequeños ahorros.

Partiendo de la costa, como ejemplo modélico que muestra la situación del resto del territorio, ésta representa el 7% del territorio y viven en ella el 44 % de la población. Pensando en el futuro, y tomando como base la situación actual, debemos ser conscientes de que actualmente hay suelo calificado para construir 20.000.000 de viviendas, de forma legal sin tener necesidad de cambiar ninguna ley, por lo que podríamos decir que estamos a la espera de otra oleada de construcción indiscriminada.

Otras cifras y situaciones que nos ponen en dimensión de la situación, por ejemplo en el año 2007, los ayuntamientos tenían proyectadas más de 3.000.000 de viviendas, cifra absolutamente exorbitante para las necesidades del país. Además, se debe poner atención a los costes derivados de la actividad turística que superan un 25% los beneficios producidos por este sector, que se supone que es el primer motor de la economía española.

Asimismo, aparecen cotas altísimas de corrupción en la clase política, con familias hipotecadas toda su vida por el nivel de endeudamiento y cuando además vemos que se quieren mantener en el poder la mayoría de los que están ahí, nos preocupa mucho la impasibilidad de algunos sectores de la población.

En épocas en que los sectores ecologistas han denunciado la problemática desde diversos ámbitos se nos ha tachado de alarmistas, sin embargo hay que cambiar el modelo de desarrollo, ya, sin esperar, dando un mayor impulso social que permita el cambio, se tiene que evitar marcar el nivel de vida de un ayuntamiento por los convenios urbanísticos.

Los ecologistas lo único que exigimos a los políticos es que se cumpla la ley, tal y como está, la administración debe velar por el cumplimiento del interés general. Se deben aplicar las estrategias que ya se han elaborado, que muchas veces han quedado olvidadas por intereses, por ello el reclamo ciudadano es vital para no dilapidar el patrimonio natural por los intereses de algunos pocos. Hay que entender el territorio, conocerlo, incluirlo en la agenda política y social.

Concebir el urbanismo en su dimensión real, no sólo contar casas, sino toda la infraestructura necesaria para dar el abastecimiento, un modelo más global que incluya la forma en que nos comunicamos, la forma en que hacemos las cosas.

Además llamar la atención con ejemplos como el monstruoso hotel levantado en el Algarrobico, en el Parque del Cabo de Gata, no respetando una declaratoria de Parque Natural y la ley de Costas. Semejante aberración es lo que no puede pasar en nuestro país, ¿Qué es lo que no funciona? ¿Por qué se deben realizar larguísimos procesos judiciales? Simplemente decir que “el cambio es posible siempre y cuando queramos que lo sea”.


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Síntesis de la intervención de Antonio Vercher Noguera.

A partir de una perspectiva jurídica, sociológica y estadística, un ajuste que tenemos que tener claro es que el urbanismo y la ordenación del territorio son estrictamente medio ambiente. Basados por ejemplo en determinaciones de las Naciones Unidas, con una determinación ambiental clarísima.

Un informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas cita: “Podría concluirse que la conciencia ambiental de los españoles se caracteriza por su absoluta debilidad… el ciudadano ecológico español no existe…”

El ciudadano español expresa valores ambientales pero no los lleva a la práctica, a esto debe ponérsele mucha atención. El medio ambiente nos parece fantástico, pero pasamos absolutamente de él. No hay partido político que no promulgue en campaña y dentro de su programa temas relacionados al medio ambiente, pero a la hora de la verdad se olvida, tanto el partido político como el ciudadano. Otras investigaciones sociológicas de Caja Madrid y del BBVA, han dado resultados similares.

Otro documento como la memoria de la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo permite hacer una reflexión al respecto de la “actitud social del ciudadano en temas de medio ambiente”: es frecuente apreciar cómo algunos ciudadanos utilizan estrategias para engañar a la fiscalía. Además se crean grupos de presión conformados por integrantes que están en situación ilegal, se agrupan de tal forma que buscan mediante la presión ciudadana su reivindicación hacia la legalidad.

También se habla de los políticos, existen alrededor de 750 altos cargos, funcionarios del ámbito político, vinculados a casos de corrupción urbanística.

Sin embargo, desde que existe la fiscalía se han dado una serie de condenas que permiten tener un poco de esperanza y no ser tan pesimistas ante la situación. La ratio presenta que en sentencias relacionadas al urbanismo y el territorio de cada tres, dos son condenatorias y solamente una es absolutoria.

Se pueden agregar una serie de investigaciones sociológicas, como las hechas en Flandes, a las que se le deben poner atención para aplicarlas en España:

“es mejor no aplicar una sentencia con una condena baja, ya que los ciudadanos le pierden el respeto a las condenas y repiten, es casi preferible no condenar si se da sentencia con una condena baja”.

El problema que hay con los temas de medio ambiente es que no hay empatía, los ciudadanos si no sienten que el daño o el problema les puede pasar a ellos no le toma en consideración, no hay relación de causalidad que provoque ese cambio de chip, por ejemplo pensar que la contaminación atmosférica está asociada a enfermedades como la leucemia que aparece cinco años después, es difícil que el ciudadano lo digiera. Además de la dificultad que se tiene por mantener los temas y problemas vivos en los medios de comunicación y que no se mueran después de cinco días, pasando al olvido.

Acceso al video completo.


Síntesis de las intervenciones habidas en el Coloquio.

Daniel Herrero: como una pregunta abierta, sería consultar sobre el papel que tienen los medios de comunicación ante el descalabro que estamos teniendo y la impasibilidad de la sociedad y si alguien puede dar algún tipo de propuesta para reclamar y mejorar, y no seguir en esta especie de amnesia que estamos sufriendo respecto a los temas de medio ambiente y toda la dimensión del desastre urbanístico que ha sufrido este país.

JV. Los medios de comunicación han sido invitados a todas las sesiones desde el primer día, se les ha rogado que hicieran algún tipo de comentario sobre las temáticas de las sesiones, pero no les resulta comercial.

MR. Dando la respuesta en dos partes, a los medios de comunicación les gusta la sangre, sin embargo actualmente no se puede generalizar ya que actualmente existen otras posibilidades de comunicación como la red, que trascienden a los medios convencionales.
Respecto a la segunda pregunta, ha habido un proceso de regularización general, cada uno acampa a sus anchas, los legisladores legislan pero no cumplen sus sentencias, los actores económicos muchas veces realizan estudios rigurosos y buenos pero muchas veces ni ellos mismos los aplican en la realidad.

Falta mucha regularización, que la sociedad participe de forma más activa que se renueve ya que el actual esté obsoleto.

AV. Un estudio de la Universidad de Santiago de Compostela, mostraba la idea de que vamos actuando a golpe de tambor, la capacidad de alarmarnos ante un escándalo va desapareciendo, y lo peor no hay noticia que dure más de cinco días, o simplemente llega a desaparecer suplantada por la noticia más nueva.

JS. Unamuno decía que cada pueblo tiene los políticos que se merecen, no podemos recargar todo el peso sobre los políticos, ya que son parte de la sociedad, nuestro pueblo representado.

MR. No se reniega del papel de los políticos, debemos dignificar el papel devaluado que tiene la sociedad con una participación cada cuatro años, abogamos por un cambio hacia la democracia participativa.

José María Ezquiaga: ha sido una sesión gratificante, como reflexión, podríamos decir que gran parte de la corrupción la entiendo en relación con el urbanismo asociada a la etapa en que la norma tiende a ser reconocida socialmente como válida y a ser cumplida y por tanto existe la presión para que la norma se someta, se adapte a la persona que la necesite sin tener en cuenta los medios necesarios, inclusive antes se ignoraba la norma. Algunos lobby realizan presión y ejercen la potestad legislativa, intentan ejercer los planes, inclusive dictar las leyes, y darle legalización a situaciones muy dudosas.

Hay dos situaciones que provocan niveles de corrupción, una que incluye a muchos ciudadanos y otra respecto a la realidad de la ejecución de las sentencias.

Como pregunta, de las sentencias dadas, ¿cuál es el número real que llegan al fondo del asunto y no se quedan en sentencias menores?

AV. Haciendo una comparación con el tema de los estupefacientes, sucede con los temas de urbanismo, se hace lo que se puede, se atienden conforme a los recursos y la capacidad que se tiene, los medios condicionan mucho la atención.

Se ha conseguido bajar el impacto de los daños, sin embargo, falta mucho por hacer.

MR. Cuando una ley molesta, se cambia, cuando una cartografía molesta se cambia. Si una especie estorba se descataloga, que un proyecto está ilegal, se busca como legalizarlo, es la dura realidad.

Antonio Sastre: en qué medida la profunda modificación del año 97 sobre el planeamiento urbanístico ha tenido un fuerte papel en el desastre, al calificar cualquier espacio como urbanizable cualquier espacio que no estuviera protegido.

AV. ¿Te refieres a la sentencia del constitucional del 97? Esta sentencia me parece fatal, se descabelló totalmente al Estado central, se deja a criterio de los convenios entre Comunidades Autónomas y municipios, y partiendo del principio de que el controlado y el controlador cuanto más lejos mejor, pareciera no ser lo más idóneo.

No hay ningún partido político que a estas instancias haya dicho que sería bueno devolver competencias a las autoridades centrales, y de eso a hacerlo, faltaría mucho.

Ha habido una reforma en el Código Penal, por primera vez en medio ambiente ha habido una obligación que nos viene desde la Unión Europea, dando responsabilidad penal a las personas jurídicas.

Sin embargo, pese a todos los aspectos negativos, se puede resaltar que hay un sector social bastante interesado en el tema e incluso la misma Unión Europea está participando en el tema llamando la atención a los países.

3 comentarios:

  1. ANA RAMÍREZ DE ARELLANO4 de junio de 2011, 12:23

    La sesión de este día fue perfecta como clausura del curso ya que se abordaron temas muy interesantes.
    La segunda intervención sacó a relucir la grave situación en la que nos encontramos, debido en parte a la corrupción,especulación, etc. y la cantidad de familias hipotecadas que están teniendo gravísimos problemas.
    Esperemos que si se vuelve a hacer este curso dentro de un tiempo se puedan dar mejores noticias...

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  2. Esta última sesión del curso me ha parecido muy interesante y fundamental destacarla porque no podemos quedarnos tan "panchos"después de lo que está pasando con nuestro territorio,debemos actuar consecuentemente con el mismo.
    A parte he de felicitar a los ponentes ya que además de la importante información que nos facilitaron, nos hicieron pasar un buen rato.
    Para terminar agredecer a los moderadores haber impartido este curso.

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  3. Estudiante de 2º del Grado en Biología en la UAM.

    A lo largo de las cinco conferencias se ha planteado la ordenación del territorio y, en general, la insostenible economía occidental desde muchos puntos de vista. Sin embargo, como estudiante de biología, echo de menos más tecnicismos en el impacto ecológico y ambiental de nuestros actos. Y lo digo tanto en el ciclo de conferencias (que, por lo demás, me ha parecido magnífico), como en la política en general.

    Debería darse mayor importancia a los criterios técnicos correspondientes a las construcciones que se llevan a cabo (arquitectura, ecología, sociología y un largo etcétera), y menos a los puramente económicos (que no es que no sean importantes, es que no deberían relegar a un segundo plano al resto). Como vemos, seguir sólo un criterio económico (me permito decir que de economía personal) sólo se consigue hacer las cosas mal. Pongo de ejemplo las últimas obras realizadas en Madrid, que han sufrido inundaciones por su mala canalización de las lluvias.

    Finalmente, sólo mencionar al movimiento 15-M, debido a su intención de optar por una política racional y sostenible.

    Felicidades por el ciclo de conferencias, un saludo.

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