GUÍA METODOLÓGICA PARA LOS SISTEMAS DE AUDITORÍA CERTIFICACIÓN O ACREDITACIÓN DE LA CALIDAD Y SOSTENIBILIDAD DEL MEDIO AMBIENTE URBANO

Por Blanca Martín Cortés, Geógrafa. Consultora en Planificación Territorial.




El Ministerio de Fomento publica la “Guía Metodológica para los sistemas de auditoría certificación o acreditación de la calidad y sostenibilidad del medio ambiente urbano”. Esta interesante publicación elaborada por BCN Ecología ( Agencia de Ecología Urbana de Barcelona) y dirigida por Salvador Rueda se presenta como una guía de carácter operativo, destinada a todos aquellos agentes involucrados en la planificación urbanística (políticos, técnicos de la administración, profesionales y sociedad civil-ciudadanos), a modo de instrumento concreto que permita, de manera objetiva y fundamentada en un conjunto de criterios y medidas razonadas, incorporar los principios de sostenibilidad urbana (económica, ambiental, social, cultural y de gobernanza) al planeamiento a través de una serie de indicadores para los que se definen los requisitos de información necesaria, criterios, conceptos, metodología de cálculo, valores de referencia, etc.

El objeto último de esta publicación, inspirada en las metodologías de certificación internacional LEED, BREEAM y CASBEE, es contribuir a mejorar, medir y acreditar la sostenibilidad del urbanismo.

Principios alentados desde hace décadas desde los instrumentos de referencia en esta materia como la Carta de Leipzig sobre Ciudades Europeas Sostenibles, la Declaración de Toledo y su Documento de Referencia sobre Regeneración Urbana Integrada, y más recientemente desde la Ley de Suelo y la Ley de Economía Sostenible (art. 107 y 108) y la legislación autonómica relativa a suelo y urbanismo son sin embargo conceptos difícilmente trasladables a la compleja actividad planificadora. Con esta intención han sido publicadas en los últimos años documentos técnicos como el Libro Blanco de la Sostenibilidad del Planeamiento Urbanístico (Ministerio de Vivienda, 2010), el Manual para la Redacción del Planeamiento Urbanístico con Criterios de Sostenibilidad (País Vasco, 2005), la Guía de Buenas prácticas de planeamiento urbanístico sostenible (Castilla La Mancha, 2004) y el Estudio de criterios ambientales para la redacción del planeamiento urbanístico (Cataluña, 2002), al que ahora se suma la “Guía Metodológica para los sistemas de auditoría certificación o acreditación de la calidad y sostenibilidad del medio ambiente urbano”.


Debido al carácter eminentemente aplicado de la recién publicada Guía, consecuencia del exhaustivo compendio y desarrollo de indicadores de sostenibilidad y a pesar de que la Dirección General de Vivienda y Urbanismo no se haga responsable ni participe de los contenidos de la Guía sí que ésta se debiera considerar como un instrumento de referencia a la hora de planificar nuestras ciudades complementando la extensa pero obsoleta (resulta muy limitada en la definición de elementos que puedan tener incidencia en el territorio) y escueta (en cuanto a terminología y metodología de análisis territorial) instrumentación urbanística (léase Reglamento de Planeamiento de 1978 y correspondientes reglamentos autonómicos, exceptuando algunas mejoras en las más recientes normas e instrumentos técnicos de planeamiento ( Ej: ITPLAN en Castilla la Mancha, NOTEPA en Aragón, Pliego de prescripciones técnicas de planeamiento en Andalucía, etc.).

En aras de la consecución de un cambio en el modelo territorial expansivo que ha caracterizado el urbanismo en España en los últimos años la Guía debiera constituir una herramienta esencial de trabajo (aunque se presenta como una Guía de aplicación voluntaria) en tanto que incluye un catálogo exhaustivo, mediante fichas, de los elementos del territorio, que pueden verse afectados por una actuación urbanística, ya esté ejecutada o en fase de planificación) y que, debido a su carácter aplicado, podrían constituir un referente objetivo desde el cual proceder a la planificación o remodelación del espacio construido. La aplicación de esta Guía facilita la realización del diagnóstico territorial y permite su seguimiento y evaluación a través de un completo sistema de indicadores que además pueden contribuir a una mayor divulgación del conocimiento del territorio promoviendo una mayor implicación en los procesos de toma de decisiones y a difundir la cultura del territorio.

Estructurada en cinco partes, la Guía, tras justificar su utilidad y necesidad en el contexto europeo en el que la sostenibilidad es una pieza clave de las políticas de cohesión, en el Capitulo 1 analiza comparativamente los principales sistemas de certificación existentes en el ámbito internacional (LEED-USA, BREEAM-UK, CASBEE-Japan) así como los indicadores de referencia que utilizan. El Capitulo 2 se dedica a una justificación del concepto de sostenibilidad urbana aplicada al caso concreto de ciudad compacta, compleja, eficiente y cohesionada y propone una serie de ámbitos temáticos, criterios y medidas que fundamentan lo que justifica como urbanismo “ecológico”. El tercer capítulo está dedicado a definir una propuesta de posibles tipologías de sistemas de auditoría y certificación. Y llegamos al cuarto capítulo, que por extensión y aplicabilidad constituye el grueso de la Guía.

En este, mediante una serie de fichas, organizadas en cinco bloque temáticos (vulnerabilidad del emplazamiento, encaje territorial de la actuación urbanística, consumo eficiente del suelo, demandas al planeamiento, recursos locales) establece una serie de indicadores para los que se definen los requisitos de información necesaria, criterios, conceptos, escala de análisis, metodología de cálculo, valores de referencia, ejemplos, consideraciones técnicas, etc. (…) lo que supone un importantísimo valor añadido frente a los escuetos listados de elementos del territorio que tradicionalmente recogen gran parte de la legislación urbanística vigente y que se supone constituyen los elementos del territorio a analizar en la práctica urbanística.

La Guía, en su capítulo 5 presenta los pasos del proceso de certificación completo, tanto para el órgano certificador como para el cliente potencial (ayuntamientos, promotores, etc.). Incluye también, aunque resulte algo inconexo con el resto de la Guía, un Anexo con metodología complementaria para la certificación del confort térmico, la eficiencia energética, la dotación de equipamientos, etc. más orientado a las actuaciones de edificación que de planificación urbanística.

Supone por tanto un documento muy interesante y de gran aplicabilidad el cual debe todavía ser puesto en práctica para ir ajustando sus contenidos y comprobar su operatividad y utilidad real. Sería oportuno también vincularlo de alguna manera a los procesos administrativos que rigen el urbanismo y la evaluación ambiental de planes para superar su carácter de aplicación voluntaria.

En la actualidad no existe ningún mecanismo de control y fiscalización de la actividad planificadora más que el que ejerce la participación pública, la consulta interadministrativa y la administración autonómica encargada de la aprobación última de los instrumentos de planeamiento. En estos procesos la valoración científico técnica del territorio y la adecuación de los resultados del planeamiento al mismo es en muchos casos secundaria frente a otros intereses de índole política, económica o estratégica. La evaluación científico técnica se está llevando a cabo en cierta medida gracias a los procedimientos derivados de la Directiva Europea sobre Evaluación Ambiental Estratégica de planes y programas mediante la cual se pretenden evaluar las consecuencias del desarrollo de planes sobre el medio ambiente y a través de los Observatorios Urbanos, Territoriales, de Sostenibilidad, etc., cuyas funciones habría que potenciar.

La publicación de esta Guía supone un paso importante en este sentido. Como su propio nombre índica facilita la auditoría y posible certificación (en caso de que se constituya el organismo certificador adecuado) mediante una serie de fichas metodológicas e indicadores que permitan la evaluación continua de la adecuación del planeamiento a la dinámica territorial. Se puede considerar un paso importante de cara a perseguir la sostenibilidad urbana y fundamentar razonadamente las decisiones urbanísticas.

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