MEGAPROYECTOS INÚTILES | n´UNDO

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Colectivo invitado al Curso.

Los megaproyectos urbanos y territoriales, constituyen parte importante de la definición de lo que ha sido el fenómeno urbanístico de los últimos años. A pesar de que parecen ser herederos arquitectónicos directos del planteamiento de las Megaestructuras surgido en los años cincuenta y sesenta, un análisis más detallado revela enormes diferencias entre ambos.

Las Megaestructuras, surgieron como ideario teórico y radical en busca de soluciones frente a la necesidad. Una necesidad real de reconstrucción de las ciudades y territorios devastados por la II Guerra Mundial, de dar solución al alojamiento a cientos de miles de personas sin vivienda y la necesidad intelectual e ideológica de definir nuevas utopías en los modos de habitar futuros (New Babylon, Situacionistas, Metabolistas, etc.[1]) adaptados a la movilidad y el cambio, como modo de superar los ya, probados desastrosos, preceptos urbanísticos del movimiento Moderno. 

Pero Megaestructura no significa solo gran tamaño, es también modular, ampliable, de contenedores intercambiables y aglutinador de todas las funciones de la ciudad en sí misma[2]. Significa también racionalidad de planteamientos y su posibilidad de desarrollo, lo que llevó a sus creadores a entender su inviabilidad tanto constructiva como funcional, abandonándolos como solución real. 

Los nuevos Megaproyectos, recogen el testigo superficial de aquellas ideas, de las que sólo apuestan por el excesivo y faraónico tamaño, emparentados en mucha mayor medida con la gran lobotomía[3] y loca carrera de máxima ocupación, especulación, ambición política e individualista de los rascacielos del Nueva York de principios del siglo XX. Estas características, que desvirtúan cualquier búsqueda de ideales o de mejora en la vida de las personas, convierten las intervenciones, desprovistas de su dimensión funcional, en activos financieros, meros objetos de negocio, surgidos sin reflexión ni necesidad. 

La pregunta que aparece ante los millones de metros cuadrados edificados, urbanizados y planificados sin uso ni rendición de cuentas es ¿quién es responsable de estas decisiones que hipotecan el futuro de territorio y ciudades? ¿Por qué estas enormes superestructuras no se han utilizado para paliar el hambre de vivienda existente? 

Como solución a esta problemática varias opciones aparecen: Suprimir todo aquello que sobra y contamina con su impertinencia tanto territorio como ciudad. Llevar el concepto de Resta hasta su extremo, dejar de hacer, al menos todo aquello que no sea estrictamente necesario.

La pertinencia aparece como principal criterio para determinar la verdadera necesidad de realizar un proyecto, y como necesaria pregunta previa antes de entrar en la apasionante y a veces alienante cuestión que supone el Cómo. 

Tras el análisis de la pertinencia, se proponen como prioritarios los siguientes modos de actuación: no construir o respetar, minimizar o limpiar, reutilizar o regenerar y desmantelar o recuperar. 

Estrategias que vertebran la praxis de n´UNDO demostrando que hay otra manera de hacer, No Haciendo[4].

Enlace directo a la presentación que acompañó la intervención de n'UNDO en la tercera sesión: Megaproyectos inútiles: Despilfarro público y lucro privado (vídeo).
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[1] Estos proyectos y grupos desarrollan en diferentes partes del planeta ensayos sobre la nueva ciudad del futuro, llegando a planteamientos similares. Ver la Walking City de Archigram, el proyecto de la Bahía de Tokio de Tange, las ciudades de Yona Friedman o el propio New Babylon de Constant. 

[2] Según definición de Wilcoxon, Maki y Banham. 

[3] Koolhaas, Rem. Delirious New York, Ed Gustavo Gili 1977. 

[4] Esta praxis empleada por n´UNDO en diversas ocasiones, incluye informes técnicos de desmantelamiento, proyectos de regeneración del patrimonio cultural e industrial, planes urbanos de mejora urbana o en propuestas premiadas de conservación territorial y densificación urbana. 

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