TERCERA SESIÓN: MEGAPROYECTOS INÚTILES: DESPILFARRO PÚBLICO Y LUCRO PRIVADO

España es un vivo ejemplo de las profundas modificaciones en el territorio producto de los dinámicos cambios en las estructuras económicas, sociales y espaciales como resultado del proceso denominado burbuja inmobiliaria y su posterior estallido, como herencia más reciente. La primera y segunda sesión del curso han dado muestra de la ausencia de un modelo territorial basado en principios de equidad, cohesión, eficiencia económica, cooperación interterritorial y criterios que nos conduzcan hacia prácticas más sostenibles; esta nueva sesión nos pone ante una de las caras más visibles del despilfarro público y el provecho de unos pocos a costa de los recursos de la mayoría: la construcción de megaproyectos inútiles. 

Estos grandes proyectos, ya sean infraestructuras o equipamientos sobredimensionados, han emergido como inercia del proceso de engolosinamiento urbanístico y territorial ante unas condiciones económicas favorables o por otras razones derivadas que iremos tratando a la largo de esta sesión como son: los caprichos políticos, la idea errónea de entablar una competición intermunicipal sin estudios que respalden las decisiones, la copia de proyectos modelo sin un estudio de su adaptabilidad a las condiciones propias y todo esto, ante el beneplácito social.

La venta de falsas necesidades es un mal presente en los distintos niveles de la Administración; municipios, CCAA y el Estado (sin importar el color político) han sido partícipes de un fenómeno sin precedentes durante la época democrática. ¿Cómo pudieron planearse y llevarse a cabo despropósitos de tal magnitud?


El déficit público incrementado en los últimos años como resultado del despilfarro, la desigualdad social y el inventario de ejemplos desperdigados por todo el territorio español como evidencia de una clara insostenibilidad debe hacernos reflexionar sobre algunas interrogantes: 

¿Qué se puede hacer para no repetir las prácticas de despilfarro constructivo? ¿Cómo impedir que estos comportamientos se vuelvan habituales ante condiciones económicas favorables? 

¿Cómo desarrollar proyectos con mayor transparencia en su planeamiento, construcción y gestión?

¿Cómo cortar la cadena de grandes beneficios personales producto de la participación en proyectos faraónicos (supercontratos), que llevan a que algunos no quieran cambiar nada? 

¿Cómo parar la práctica generalizada de los sobrecostos en la obra pública?

¿Qué ideas propondría para dar uso a aquellos megaproyectos inútiles en la actualidad? 

¿De dónde ha salido tanto dinero? Y si de verdad sobrara, ¿cómo se debería priorizar su utilización?

¿Qué modificaciones legales son necesarias para promover un mayor control de las decisiones en la Administración Pública? ¿Qué papel debería jugar la ciudadanía?

¿Cómo acabar con la posición complaciente de la sociedad ante la pérdida de recursos públicos? 

Y no es que toda la arquitectura u obra pública de grandes proporciones se haya realizado sin sentido, sin crítica o carezca de validez. Por el contrario, debemos estar a favor de aquellos proyectos que busquen satisfacer las necesidades básicas del conjunto de la sociedad antes que el lucro sin escrúpulos de unos pocos. 

Para ello es necesario que las Administraciones Públicas emprendan verdaderos procesos de diálogo y participación ciudadana para concretar efectivos proyectos de consenso social. También, se requiere de actuaciones privadas que contribuyan al marco de la construcción de un territorio equilibrado, generador de desarrollo y respetando el planeamiento como marco de consenso. 

Sin ánimos de realizar un inventario, las imágenes que acompañan esta actividad ilustran el fenómeno en cuestión desde distintas tipologías e invitan a generar reflexión acerca de estos procesos. Además, sirven de complemento al trabajo de denuncia que han emprendido otros colectivos como: Basurama, Despilfarropúblico.com, Nación Rotonda, Ecologistas en Acción, n’UNDO, Ruinas Modernas, ARQUIFAD, Mediturban, Neo-ruinas.com, entre otros. Así como algunas publicaciones puestas a disposición en el blog. 

Un caso particular, tal como lo explica claramente Llátzer Moix en su libro: Arquitectura milagrosa. Hazañas de los arquitectos estrella en la España del Guggenheim, es el edificio de Gehry, a finales de la década de los noventa, pues se convirtió en un “triunfo político por su carácter de piedra fundacional insustituible del despegue de una ciudad”. Pero también por su evidente logro económico, pues en apenas dos años consiguió recuperar la inversión “triplicando las expectativas”. Este edificio es un ornamento con funciones extraculturales, como defiende Inaki Esteban en su libro “El efecto Guggenheim. Del espacio basura al ornamento”, pues se transformó en un “recurso que crea urbanismo, imagen y comunicación, actividad económica y lealtad política” dando un nuevo aire a la ciudad, realzando sus atractivos como destino y encontrando un buen ambiente entre la ciudadanía. 

El germen de esta megalomanía generó una cierta envidia pues muchas ciudades intentaron repetir el milagro; sin embargo, a la vista queda una realidad muy distinta después de que en 2008 se detuviera abruptamente el tren del despilfarro. Queda mucho por hacer y desde el Grupo TRyS seguiremos insistiendo en la búsqueda de soluciones a estos procesos de consumo que impiden alcanzar un uso correcto del territorio.

David Porras Alfaro. Grupo TRyS. 

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